La patrona del afamado delivery de La Guardia tuvo que declarar el «estado de emergencia harinera» tras pedir auxilio a sus hermanos. Lo que pretendía ser mano de obra solidaria se convirtió en un agujero negro de raciones de prueba.
LA GUARDIA.— Fuentes cercanas al consistorio y al sector hostelero local confirman que la chocolatada del próximo domingo estuvo a punto de convertirse en un conflicto diplomático municipal. El encargo inicial era claro: 250 raciones de churros y chocolate para los vecinos.
Consciente de la envergadura del pedido, Mercedes convocó un gabinete de crisis familiar compuesto por sus hermanos. Sin embargo, los servicios de inspección culinaria no oficiales no tardaron en colapsar la línea de producción:
"Veníamos a arrimar el hombro, pero los controles de calidad exigían probar un churro de cada tres peroles. Y luego el chocolate había que testearlo con porra doble para calibrar el espesor"
Declaraba uno de los integrantes de la expedición solidaria con restos de azúcar glas en el jersey. El balance final obligó a Mercedes a duplicar el esfuerzo: de las 250 raciones pactadas con el consistorio, la comanda final rozó las 300 unidades para compensar el "gasto de intendencia" generado por los suyos. Los vecinos, ajenos a la tragedia logística, aplauden la resistencia heroica de la churrera mayor del reino.